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El bebé mide más de 40 cm de la cabeza a los pies y pesa poco más de 2 Kg. Tu bebé está ganando peso casi al mismo ritmo que tú, entre unos 225 gramos y 500 gramos por semana.

Si no lo ha hecho ya, el bebé suele colocarse boca abajo alrededor de esta fecha, preparándose para nacer. Es seguro que no cambie esta postura, pues a estas alturas del embarazo, dispone de poco espacio para darse la vuelta o realizar según qué movimientos. El aumento de tamaño de tu bebé hace que cada vez haya menos líquido amniótico en el útero, por lo que, a veces, sus patadas o puñetazos te molesten algo más, ya que habrá menos líquido que amortigüe los golpes.

Las pequeñas uñas de tu bebé son ya bastante largas y casi tocan la punta de los dedos, por lo que no es raro que al nacer tengas que recortárselas o ponerle manoplitas para que no se arañe. Sin embargo, es posible que si crecen lo suficiente, llegue a arañarse dentro del útero, por lo que nacerá con algún pequeño arañazo, nada que no pueda curar unas gotitas de leche materna.

¿Qué me está pasando?

comidas vegetarianas

Es importante que mantengas una buena alimentación y que no te saltes ninguna comida, porque tengas miedo a engordar demasiado. Tanto tú como tu bebé, necesitáis las calorías y las vitaminas necesarias para todo lo que queda por vivir, el parto y la lactancia.

El aporte de calcio es fundamental durante el embarazo, ya que el bebé extrae calcio de la madre para endurecer sus huesos. Este proceso puede debilitar tu dentadura o tu propia estructura ósea, por lo que es importante tomar más calcio que antes. Es importante que ingieras calcio en forma de lácteos o a través de otros alimentos que lo contengan como almendras, verduras de hoja verde, leches vegetales enriquecidas con calcio, pescado en lata como sardinas o anchoas (sus espinas, que se han reblandecido en el proceso de conservación, contienen mucho calcio), boquerones, semillas de sésamo tostadas o en forma de tahini, aceite de lino, judías blancas, quinoa y naranjas. (link: Dieta vegetariana durante el embarazo)

Sentirás con mayor facilidad los movimientos de tu bebé y también notarás que las contracciones de Braxton Hicks son más intensas, aunque siguen siendo indoloras. Sin embargo, en ocasiones, pueden resultar molestas, pero puedes ponerle remedio y, de paso, ensayar de cara al parto. Cambia de postura (estírate o levántate si estás sentada o tumbada y camina), date un baño relajante y realiza los ejercicios de respiración y otras técnicas cuando notes que viene una contracción. Si no disminuyen y observas que tienes más de cuatro en una hora, consulta a tu comadrona. (link: Preguntas más frecuentes sobre las contracciones)

También puede ser que te duela más la espalda por el cambio en su curvatura y que este dolor llegue a la nalga o a la pierna. En este caso, estarás sufriendo las molestias de la ciática por la presión del nervio ciático que conlleva el crecimiento del bebé. Para aliviar el dolor si éste es muy fuerte puedes tomar paracetamol bajo consulta médica, aplicar calor local y realizar ejercicio a diario para prevenir que vaya a más. (link: Ciática en el tercer trimestre; Qué hay que evitar si sufres de ciática)

Pruebas médicas

Hasta la semana 37 tienes tiempo para someterte a la analítica del tercer trimestre. De nuevo, se pedirá un hemograma para descartar la anemia, una serología de toxoplasma si en el anterior análisis diste negativo, los factores de coagulación y las plaquetas, por si en el momento del parto quieres que te administren epidural.