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La piel de nuestro bebé es muy sensible, ya que se encuentra expuesta desde el momento del nacimiento a un entorno que le es desconocido. La mayoría de los bebés están preparados para ir desarrollando, poco a poco, las defensas necesarias para hacer frente a un medio, tan a menudo, hostil.
Con todo, algunos bebés presentan en algún momento de su crecimiento ciertos problemas relacionados con la piel que alarman a los padres. A continuación, te informamos sobre las principales alteraciones de la piel para que te sientas más segura a la hora de cuidar la delicada piel de tu bebé.

Parto en el agua- Dermatitis seborreica infantil. Se trata de la conocida "costra láctea", una descamación de la piel de la cabeza del bebé recién nacido. La dermatitis seborreica infantil leve suele responder al masaje con aceite vegetal o jalea de petróleo para aflojar la piel descamada. Las pieles retiradas del cuero cabelludo las podrás quitar con champú para bebé. Si la descamación es importante, posiblemente tu médico te recomiende usar un champú o un ungüento especial. Con el tratamiento, la dermatitis seborreica generalmente remite a las pocas semanas; sin tratamiento, suele durar meses, aunque ello no nos debe preocupar ya que, en realidad, no supone ningún problema para el bebé.

- Eritema tóxico. Se trata de pequeñas pápulas (elevaciones) blanco-amarillentas rodeadas de un halo rojo. Estas lesiones pueden aparecer en cualquier parte de la piel, excepto en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Deberían desaparecer en una semana o dos. El eritema tóxico es una de las erupciones más comunes del bebé recién nacido. Para eliminarlo se pueden disolver en agua unas gotas de tintura de caléndula y aplicar con una gasita.

- Milium. Conocidas también como "engordaderas", se trata de pequeños puntos de color blanco perlado que aparecen en la frente, las mejillas y la nariz del bebé. Estos puntos tienen aspecto de espinillas y, aunque parecen protuberantes, en realidad, son lisos. Esta afección se produce cuando un lubricante de la piel llamado sebo (glándulas sebáceas) se acumula dentro de la piel del recién nacido. En las dos primeras semanas de vida, las glándulas sebáceas y los poros del bebé llegan a su punto de maduración y la afección acaba desapareciendo por sí misma. Por eso, se recomienda dejar que estos puntos desaparezcan naturalmente por su propia cuenta.

- Miliaria. Se trata de una erupción elevada que consiste en pequeñas ampollas llenas de líquido. Este líquido es de color blanco lechoso o transparente y contiene secreciones normales de la piel. La miliaria se debe a la obstrucción de las glándulas sudoríparas, lo que conduce a la acumulación de sudor. La erupción eventualmente desaparecerá por su cuenta.

- Acné del recién nacido. Conocido también como urticaria neonatal, consiste en puntos rojos de centro amarillo que aparecen cuando los poros de la piel del recién nacido aún no funcionan adecuadamente. Aunque tiene el aspecto de una infección, en realidad, no lo es y no necesita tratamiento alguno. La urticaria neonatal también remite espontáneamente. El estímulo de la piel del bebé mediante baños o masajes facilita su recuperación.

- Melanosis pustulosa. Se trata de acúmulos de células melanocíticas, pequeñas ampollas sobre la piel. Tiende a secarse y desprenderse rápidamente, dejando en su lugar pequeñas pecas de color oscuro. Las pecas eventualmente desaparecerán. Esta afección se da más comúnmente en recién nacidos de piel oscura.

Anabel Carabantes, comadrona, enfermera pediátrica, sexóloga y coach

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