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Generalmente, tanto la mujer como su pareja se han centrado en el día del parto y, aunque hayan recibido información del "después", no se suele recordar lo más básico en el momento preciso. Esto es muy habitual y ocurre porque se vive el parto como un momento final y no como un paso a otro espacio social.
A continuación, abordamos ciertos aspectos de la vida cotidiana de tu bebé durante los diez primeros días tras el parto.

Parto en casa- Cordón umbilical. Es importante tener en cuenta que el cordón debe secarse para que se caiga y para que termine su cicatrización. Con pañales súper absorbentes no hay problema de humedad. Se puede limpiar con alcohol de 70º, con arcilla o dejar que se cure solo, sin hacer nada. Mientras está blando, se deja una gasa, el primer día. Cuando esté negro, si queremos y procede, se limpia por donde se vaya levantando.

- Culito. Hemos de procurar que el culito del bebé esté limpio y seco. No es necesaria ninguna crema, excepto si el bebé presenta en esa zona heridas o rojeces.

- Uñas. Las uñas del bebé recién nacido son blanditas y se van cayendo solas. Hasta que el bebé pueda controlar las manos, sobre los 3-4 meses de vida, es esperable que, de vez en cuando, marque la piel de su carita. Intentaremos no cortarlas, ya que se endurecen y las marcas que ahora dejaría en la piel, pasarían a ser heridas.

- Ojos. Si tu bebé tiene legañas es suficiente con aplicar suero fisiológico y retirarlas con una gasita. Si hay secreciones amarillas o verdes, podemos utilizar colirio de eufrasia (de venta en farmacias). Si se resisten, como última opción, se puede utilizar colirio o pomada antibiótica siempre y cuando te lo aconseje tu comadrona, enfermera o pediatra.

- Baño. Bañar al bebé no es imprescindible. El objetivo de estos baños debe ser principalmente la comunicación a través del tacto. Es importante recrearnos con el baño del bebé y no realizarlo como un mero trámite. Hay que controlar que el agua esté a una temperatura cálida y agradable. Recuerda: no hay prisas, intenta que el bebé esté tranquilo. Puedes poner unas gotas de aceite en el agua y no hacen falta ni jabón ni colonias.

- Masaje. Tu bebé espera contacto permanente y, a través de un masaje, estimulas la comunicación con él, aprendes a escucharle y a comprenderle. Cuida que la habitación donde le realices los masajes a tu bebé tenga una temperatura cálida y, de nuevo, no tengas prisa. Utiliza aceite de cualquier tipo (preferentemente vegetal), unta tus manos con el aceite y, a continuación, inicia el masaje. Imagina que estás contorneando la forma de tu bebé, como si no pudieras verlo y quisieras saber cómo es. Ten en cuenta que el aceite, además, protegerá su piel.

- Ropa. El bebé se acostumbrará a quien le viste. Si ves su cara y tronco azulados, probablemente tiene frío. Si ves su cara y tronco rojizos, tiene calor.

- Paseos. No hay por qué desaprovechar ninguna oportunidad de salir de casa. Adáptate a la temperatura ambiente y sal de casa en el momento que lo desees.

- Alimentación. A demanda, si practicamos la lactancia materna. Si el bebé hace unas 8 tomas en 24 horas, estamos dentro de la normalidad. Si no demanda, conviene estimular al bebé piel con piel y ofrecerle su alimento.

Anabel Carabantes, comadrona, enfermera pediátrica, sexóloga y coach.

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