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Antes de los 2 y 3 años, un niño no puede comprender los límites y las normas. Es tan sencillo como que debido a su desarrollo cerebral, aún incompleto, no puede comprender ciertas cosas y tampoco puede ponerse en el lugar de otra persona para entender cuáles son los límites. El niño se encuentra en la fase egocéntrica, en la cual todo gira alrededor suyo, y no comprende nada más. Pretender lo contrario no se ajusta a la realidad y además, puede ser dañino (ya que el niño no lo comprende, se frustra y se crean tensiones que pueden provocar patologías futuras o incluso problemas de que pegue o muerda como descarga de esa tensión acumulada).

CrianzaEvidentemente, con esto no quiero decir que se deba permitir al niño hacer lo que desee. Hay comportamientos que sencillamente no se pueden permitir, como los que le ponen en peligro. No podemos dejarle que se tire por una ventana, cruce la carretera solo o vaya sin cinturón en el coche. Pero el niño no va a entender eso como un límite, una norma, simplemente es algo que no podemos permitir que pase aunque haya rabieta. Para el resto de situaciones que no queremos que ocurran (e incluso para éstas si tenemos ocasión), en esta edad podemos utilizar otras herramientas alternativas como la distracción, el ejemplo, el juego, la anticipación y la imaginación, ya que ése es el lenguaje que entienden en estas edades.

Los límites son necesarios, pero siempre entendiendo en qué edad se encuentra el niño y lo que comprende y pretende. Tampoco debemos perder de vista lo que se corresponde a la lógica (no permitirle que se ponga en peligro, o que sólo coma chucherías, por ejemplo) o a lo exclusivamente social y adultocéntrico, límites sólo puestos para quedar bien delante de otros adultos, para comodidad adulta o para demostrar quién manda, totalmente alejados de lo que entiende el niño y sobre todo de lo que va a aprender. Aunque por desgracia es muy frecuente, no podemos pretender poner límites, por ejemplo, a bebés de meses, ya que es irreal y perjudicial.

Después de los tres años, el niño ya no está en la fase egocéntrica y, por lo tanto, las normas y los límites, entendidos como algo externo, comienzan a cobrar más sentido, pero siempre desde la lógica descrita anteriormente e incorporando más el diálogo.

Laura Perales Bermejo
Psicóloga infantil. Orientación reichiana, humanista, teoría del apego.
Colegiada M-26747

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Laura Perales Bermejo

LauraPSoy Laura Perales Bermejo, mamá y psicóloga infantil especializada en prevención (número de colegiada M-26747).

Mi enfoque engloba la Psicología Reichiana, la Teoría del Apego y la Psicología Humanista.

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