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Sobre el sueño del bebé se ha escrito y dicho mucho y si sois padres primerizos (o con hijos que durmieron siempre como angelitos), probablemente, os habréis formado una idea preconcebida de cómo debe dormir un bebé. En parte, ello es producto de las imágenes que nos ofrecen de los bebés recién nacidos, siempre dormiditos y muy calmados. Sin embargo, la realidad puede ser muy distinta. A continuación, explicamos cómo suele ser el sueño del bebé de menos de cuatro meses (aunque en algunos casos se alargue esta situación) para que vuestras expectativas como padres sean realistas.

Sueño infantil- Al principio, los bebés necesitan alimentarse cada dos o cuatro horas porque su estómago es pequeño, su alimentación es ligera y la digestión es rápida. Todo ello hace que se despierten con frecuencia para demandar leche.

- Algunos bebés se duermen al pecho, mientras toman su biberón o su chupete. Eso es completamente normal, la succión relaja y, sobre todo, si se trata de lactancia materna. Hay quien no ve con buenos ojos este patrón para conciliar el sueño, porque el bebé se crea un hábito... Si os importa, deberéis acostumbrar a retirar el pecho, el biberón o el chupete justo antes de que el bebé caiga rendido.

- Hay que aprender a interpretar los gestos y lloriqueos del bebé. A veces, a la mínima señal saltamos de la cama para darle el pecho o el biberón, cuando en realidad sólo está haciendo los ruidos propios del sueño. Los bebés pueden moverse y hacer muchos ruidos mientras duermen pero no siempre por hambre.

- El bebé dormirá siempre que esté cansado, pero es bueno ayudarle a diferenciar entre el día y la noche, para que su horario se vaya ajustando poco a poco al horario convencional. Un bebé recién nacido duerme de 16 a 18 horas al día, con 6 ó 7 momentos de sueño. La idea es que cada vez duerma más horas seguidas por la noche. Para facilitar este aprendizaje, cuando llegue la noche, envolved al bebé en un clímax silencioso y tenue y, además, acostumbradlo a seguir una rutina, como tomar un baño y ponerle el pijama. En cambio, cuando el bebé duerma durante el día, hay que colocarlo en un lugar con mucha claridad y donde lleguen los ruidos propios del día.

- Es preciso que, cuanto antes, aprendamos a notar el cansancio del bebé, para ponerlo a dormir a la mínima señal. Si, por rutina, acostamos a nuestro bebé cuando está demasiado cansado, haremos de él un bebé descontento, insatisfecho y ello acabará repercutiendo en su manera de ser y en su desarrollo, porque no descansará las horas suficientes.

- Vivir con optimismo esta fase del bebé. Hay que asumir que los bebés se despiertan por las noches, ya que es un hecho que siempre ha sucedido. Ante cualquier despertar nocturno hay que pensar que el bebé os reclama porque necesita comer o contacto físico. Si vuestro cansancio supera vuestros propios límites, hay que aprovechar las horas de sueño matutinas del bebé para descansar con él, aunque queden tareas de casa por hacer. En este caso, puede ser útil una buena planificación con la pareja o la ayuda extra de algún familiar o asistenta. Si seguimos una vida tranquila, ordenada y muy pendientes de nuestro bebé, estaremos favoreciendo que el bebé lleve una existencia satisfactoria, con más posibilidades para que su sueño, aunque sea interrumpido, sea de calidad.

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