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Como es sabido, los niños prematuros no han podido finalizar su desarrollo en el útero materno. Por ello, sobre todo los bebés muy prematuros, pueden presentar ciertas alteraciones en el cerebro que, en el futuro, conlleven dificultades de aprendizaje, trastornos de comportamiento o cierto retraso mental.

Prematuros¿Se pueden corregir estas alteraciones cerebrales?

En la actualidad, la medicina está avanzando en el terreno de la detección precoz y prevención de los daños cerebrales en los recién nacidos. Los especialistas consideran que una detección temprana puede ser clave para subsanar los daños cerebrales. De hecho, creen que estos daños cerebrales normalmente no se tratan de verdaderas lesiones y que la misma plasticidad del cerebro en edades tempranas (entre los 6 meses y los 2 años) resulta una verdadera ventaja para corregir y estimular debidamente estas alteraciones en el cerebro.

¿Qué tipo de estimulación necesitan los niños prematuros?

Los neonatólogos recomiendan iniciar una adecuada estimulación desde el mismo nacimiento. Esta estimulación consiste, en primer lugar, en asegurar el contacto directo con los padres para mitigar el estrés que genera el medio hospitalario. Además es importante humanizar, en la medida de lo posible, todos los cuidados del bebé prematuro, incluso reduciendo su manipulación para someterlos a pruebas innecesarias y evitando la estimulación lumínica. Por ello, en estos casos es tan importante que, desde el principio, los padres se familiaricen con los cuidados de su bebé, que practiquen el llamado Método Madre Canguro y que opten, a poder ser, por la lactancia materna.


¿Cuándo se pueden detectar estos trastornos?

Antes de llegar a la edad escolar o hacia los 6 años, muchos de estos problemas son invisibles o pueden pasar desapercibidos. Sin embargo, una mirada atenta por parte de los padres y los especialistas puede detectar ciertas alteraciones antes de que el pequeño empiece a caminar o a hablar. Un tratamiento adecuado y especializado mejorará el daño y se reducirá el riesgo de que, en un futuro, nuestro hijo presente problemas de atención o comprensión. Uno de los mecanismos que emplean los profesionales para mejorar estos trastornos es el juego con los niños, ya que ofrece un marco ideal para que el niño se desinhiba, se comunique, explore...

¿Qué podemos hacer para mejorar su desarrollo cognitivo?

Como hemos dicho, la observación directa y continua es fundamental para la detección precoz y el tratamiento de este tipo de trastornos, así como seguir ciertas pautas recomendadas por el pediatra para estimular correctamente su desarrollo. Estas pequeñas recomendaciones nos pueden servir en el día a día para estimularlo de forma natural:

  • Envolverlo en un ambiente interesante, pero que no lo fatigue sensorialmente, es decir, que no lo sobrestimule.
  • Dejarlo explorar su entorno.
  • Hablarle, contarle cuentos y cantarle desde el mismo nacimiento, apoyándose en la mímica.
  • Despertar su interés y mantener viva su capacidad de asombro cada día con algo nuevo, no necesariamente material.

Además, los especialistas consideran que el desarrollo intelectual de los niños prematuros está influido no sólo por el tipo de ambiente en el que crezca, sino también por una combinación de varios factores relacionados con la nutrición, la ausencia de enfermedades graves y el peso.

 

El papel de los padres del niño prematuro

Cuando el bebé prematuro va creciendo, tanto padres como pediatras deben seguir muy atentos a la conducta del pequeño, pues la clave para corregir los posibles problemas cognitivos está en su detección precoz y un tratamiento correcto. No hay que obsesionarse, se trata de observar a nuestro hijo y seguir las recomendaciones de nuestro médico. Por ello, no es bueno comparar al pequeño con los otros niños de su edad y preocuparse cuando aprenden a caminar o hablar con más retraso. El retraso no tiene por qué ser sinónimo de problema, ya que siempre conviene dar un margen de tiempo, porque cada niño, sea prematuro o no, tiene un ritmo distinto de desarrollo. Por ello hay niños que antes del año ya pronuncian sus primeras palabras y otros lo hacen a los dos años. De la misma manera, algunos bebés empiezan a dar sus primeros pasos a los nueve meses y otros no están preparados hasta pasado el año y medio. La valoración del crecimiento del bebé prematuro se basará, hasta los 2 años, en su edad corregida (es decir, teniendo en cuenta no su fecha de nacimiento, sino aquella en la que debería haber nacido).

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