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Al principio de dar el pecho a sus bebés, muchas mamás creen que no producen la suficiente leche para alimentar a su hijo. Aunque esta suposición, en la mayoría de casos, no está fundamentada, se suele convertir en el pretexto más utilizado para abandonar la lactancia materna.
Sin embargo, existen unos pocos casos en los que esta falta de leche, la hipogalactia, es verdadera y conviene ponerse en manos de un experto en lactancia materna para buscar soluciones.

Foto donada por la mamá NB¿Qué es la hipogalactia?

En un principio, lo normal es que la cantidad de leche que produce la mamá se adapte a la demanda del bebé, sin necesidad de controlar el tiempo de cada toma, ni nada parecido. Cuando la madre produce escasa leche, lo primero que se ha de hacer es asegurarse de que el bebé se amamanta a demanda, ya que, cuanto más se mama, más leche se produce. Si aún así, observamos que el bebé se queda con hambre y no engorda, deberemos acudir a un profesional para que verifique si hay una verdadera hipogalactia. En este caso, existe un problema para continuar con la lactancia materna y su resolución vendrá dada a partir de conocer la causa de la hipogalactia.

 

Las causas por las que se produce hipogalactia son muy variadas:

- hipoplasia mamaria por escaso desarrollo del tejido mamario en la pubertad causado por una cuestión hormonal o por anorexia
- síndrome de ovarios poliquísticos (SOP)
- obesidad mórbida
- alteraciones de la tiroides
- retención de placenta
- síndrome de Shehann
- cirugía de reducción de pecho

En la mayoría de los casos, la hipogalactia no es reversible, pero con la ayuda y el asesoramiento de especialistas en lactancia materna y, en ocasiones, de ciertos medicamentos, se puede conseguir una lactancia mixta.

Además, debemos ser conscientes de que cuando la cantidad de leche es escasa, podemos suplir esta dificultad de otras maneras. Hay que saber que el pecho es mucho más que alimento. Amamantar es algo más que producir grandes cantidades de leche, ya que es apego, contacto, intimidad compartida con tu bebé.

En los casos en los que ni siquiera la lactancia mixta es viable, debemos partir de la misma premisa y procurar la creación de un clima lo más parecido al de la lactancia materna para que no sólo nuestro bebé, sino también nosotras mismas, seamos tocados por los beneficios de contacto continuo entre la madre y el hijo.

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