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Durante el primer año de vida, la boca es la principal ventana que tienen los bebés para conocer el mundo exterior. Por ello, y para empezar, hemos de tener claro que, cuando son bebés, morder no implica necesariamente una reacción agresiva, sino que es, más bien, una manera de explorar el entorno que los rodea. En TodoMaternidad, te explicamos en qué situaciones puede morder tu bebé y, si es necesario, cómo evitarlo.

DientesLa boca, repleta de terminaciones nerviosas, es uno de los primeros instrumentos que le permiten al bebé conocer cómo es el medio que les circunda. Con la boca, por ejemplo, los bebés llevan a cabo su actividad preferida, que es mamar y succionar. Además, como ya sabemos, todo lo que pasa por las manos de nuestro bebé acaba, inevitablemente, en su boca, ya sea un peluche, un sonajero, la mantita, un trocito de comida o, incluso, algo que rondaba por el suelo. Durante esta primera etapa, la boca les sirve para algo más que comer, ya que, a través de ella, pueden entrar en contacto con el mundo y aprender nuevas cosas cada día.

Sin embargo, más adelante, cuando crecen, podemos observar que los mordiscos tienen causas concretas. Veamos cuáles son los motivos más frecuentes por los cuales los bebés muerden.

Para calmar las encías
Cuando los dientes empiezan a salir, los bebés necesitan aliviar las molestias en las encías, llevándose a la boca cualquier objeto que caiga en sus manos. Si el dolor es muy intenso, puede ser que, incluso, nos muerdan a nosotros mismos cuando los intentamos consolar. Por ello es aconsejable ponerles al alcance mordedores fríos y juguetes que puedan llevarse a la boca, sin riesgo de que se puedan atragantar con cualquier pieza. Cuando la situación lo requiera, deberemos decirle firmemente que no muerdan.

Para descubrir sus defensas
Llega un punto en que el bebé percibe que, a través de su fuerza, puede controlar el mundo que lo rodea. En esta etapa de exploración son útiles los juguetes de distinta dureza, peso y rugosidad para que experimente con ellos.

Para controlar la situación
Pasado el año, si observamos que el bebé recurre al mordisco para intentar controlar la situación, debemos brindarle diferentes oportunidades en la que sienta que su criterio es tomado en cuenta. Por ejemplo, si lo vamos a vestir, le podemos dar a elegir entre dos camisetas de distinto color. De este modo, el bebé aprende que, sin hacer uso de la fuerza, también puede controlar algunos aspectos de su vida cotidiana.

Para canalizar su frustración
A veces, los bebés canalizan sus frustraciones a través de la fuerza porque aún no dominan otras áreas de la comunicación, como es el lenguaje verbal. Por ello puede ser útil observar qué situaciones le provocan estrés o le generan frustración para hacerle entender que tiene otras maneras de desahogarse.

Para llamar la atención
A veces, los mordiscos son el resultado de su deseo para que estemos más pendientes de él. En este caso, debemos dejar lo que tengamos entre manos para explicarle que no ha de morder y, a continuación, de manera muy natural, dedicarle un tiempo a nuestro hijo, mirando un cuento, jugando con la pelota...

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