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En los años que llevo ejerciendo como comadrona, desde 1984, he observado que hay ciertos recursos que están en manos de la mujer embarazada y que pueden agilizar y mejorar el transcurso del parto. Veamos en qué consisten estos recursos a través de ciertas posturas con las que se pueden resolver diez situaciones que se dan al final del embarazo o en el parto.

1. Si el bebé está alto
Te pueden decir que el bebé está demasiado alto. Cuando recibas este tipo de información, puedes sentirte inquieta. Al llegar a casa, ponte cómoda, túmbate, y tócate la tripa. Por debajo de las costillas, notarás una superficie dura y redondita, es tu útero. Si entre esta superficie dura y tus últimas costillas hay un hueco, significa que tu bebé ya ha entrado en tu pelvis. Conviene saber que el bebé primero crece hasta las costillas y luego baja porque se prepara entrando en la pelvis. Esto sólo sucede con el primer embarazo. Si tienes dudas, coméntalo con tu comadrona.

Parto Activo2. Si el bebé está en posterior
Si todavía no estás de parto, has de saber que esta postura puede o no cambiar, de manera que no importa, tu bebé se puede mover mucho aún. En cambio, si estás de parto, porque tienes contracciones rítmicas, hay ciertos ejercicios que facilitarán a tu bebé que vaya encontrando el camino para ajustarse a tu pelvis, como caminar o mover tu pelvis. Si no te apetece realizar ninguno de estos ejercicios, la posición a "cuatro patas" invita a tu bebé a girarse hacia delante. También puedes elegir la posición de tumbada boca abajo con tu tripa girada y apoyada en tu lado derecho. En este último caso, giras tu pelvis para encontrarse con tu bebé y que se sitúe en anterior, con su espaldita hacia delante. La comadrona que está contigo en tu parto te puede orientar sobre la mejor posición para que estés activa en el proceso.

3. Si en el parto se presiona el cordón
Esta situación se puede producir durante el parto y te lo comentará tu comadrona porque los latidos del corazón de tu bebé descienden con la contracción. Cabe decir que esta situación no es peligrosa, si después de la contracción los latidos se recuperan. Habla con la comadrona y sugiérele un cambio de postura. En la mayoría de los casos, esta situación se resolverá incorporándote o poniéndote de lado. De esta manera, liberarás la presión del cordón, y lo sabrás porque escucharás los latidos del bebé que se modifican y laten más rápido. Confía en el proceso, en el bebé, en la profesional que está contigo y, por supuesto, en ti misma. Todo se puede solucionar y tú tienes mucho que decir.

4. Si en el parto el bebé no termina de encajar
Estás ya en el momento del expulsivo y la comadrona te dice que el bebé está alto. Sugiérele un cambio de postura, cualquier postura en vertical, de pie o sentada, te ayudará, porque la gravedad incrementa el empuje de la contracción y tu bebé descenderá por la pelvis mejor. Inténtalo, aún tienes tiempo para hacerlo.

5. Si el bebé está de nalgas
Ya estás de más de 36 semanas, te falta un mes o mes y medio para que tu bebé nazca y está de nalgas. En mis 30 años de profesión he utilizado las siguientes posturas con bastante éxito. Busca dos días en los que puedas estar en casa relajada. Cada 2 horas, colócate en plano inclinado apoyada en cojines, por ejemplo, o en la postura del "mahometano". Tendrás que permanecer en esta postura 15 minutos. La noche respétatela, dormir es necesario. Notarás movimientos suaves o enérgicos de bebé, lo que significa que le estás facilitando que se dé la vuelta. Lo comprobarás cuando tu comadrona te realice las maniobras de Leopold (tocarte al bebé a través de tu tripa) y se confirmará con ecografía. Se trata de una herramienta que está en tus manos y que es fácil y segura. Si no consiguieras nada, habla con tu comadrona, ella te informará y te sugerirá otras opciones. Ten en cuenta que la probabilidad de que un bebé permanezca de nalgas el día del parto es pequeña.

6. Si en el expulsivo tengo dolor en alguna zona de mi cuerpo
Tú y sólo tú sientes y sabes dónde te duele, así que pon tus manos en esa zona y valora si se alivia apretando o tan solo tocando. Pídele a quien te acompañe que lo haga tal y como a ti te alivia. Recuerda que tu bebé descenderá por tu pelvis, un gran "cajón" duro, porque son huesos, pero articulado, lo que permite el movimiento. Por lo tanto, permítete mover la pelvis, balanceándola, caminando, bailando... El dolor en el sacro o en el vientre (parecido al dolor de la regla) es una señal de la contracción del útero. En este momento, las articulaciones de tu pelvis se mueven (por delante o detrás del hueso). Para permitir que se abran estas articulaciones de la pelvis, es bueno realizar rotaciones o balanceos. Las contracciones realizan su misión de apertura y empuje del bebé, concéntrate en la sensación de abrir la pelvis y abrir esfínteres (ano). No empujes, tan solo abre, relaja y mueve tu pelvis. Y como siempre, tú y sólo tú sabrás cuál es el movimiento o postura que te alivia el dolor haciéndolo llevadero. En cada mujer y en cada parto la postura "ideal" cambia, busca la tuya.

7. Si en el expulsivo la cabecita del bebé presiona demasiado para mí
El dolor que sientes te está orientando sobre la zona donde se encuentra tu bebé. Si no llevas bien el dolor, ponte la mano en ese lugar; es tu cuerpo y es tu mano, la mayoría de las veces el dolor disminuye o desaparece. También puedes utilizar la respiración; al soltar el aire, imagina que lo haces por la zona de dolor. Así, consigues relajar los músculos porque te centras en la exhalación. Intenta no contraerte ni mantener el aire dentro, suéltalo, ábrete, te sentirás mejor y tu bebé saldrá antes. Si crees que no puedes hacerlo, pide ayuda.

8. Si en la coronación del bebé me duele
Este punto va relacionado con la sensación dolorosa en el final del expulsivo. Tu ano, los labios de la vagina y el clítoris te arden, crees que todo se va a romper, pero esto sólo es un espejismo, tu cuerpo está elástico y caliente para que tu bebé salga. Pon la mano en la zona que te duela, suelta el aire suavemente, céntrate en esa sensación de tu ano o vagina y ábrelos. Emitir un sonido como "A" te puede ayudar. Tu bebé primero apoya y abre el ano antes de asomarse por tu vagina. Podrás tener la sensación de que te va a salir por el ano, pero sólo está pasando por ahí.

9. Si no quiero desgarrarme
Piensa que un desgarro espontáneo de los músculos del periné es siempre mejor para tu cuerpo que una episiotomía. Actualmente y por recomendación del Ministerio de Sanidad, los profesionales debemos velar por evitar la episiotomía y, además, te podemos orientar para que participes activamente y esquivar, así, el desgarro. Todo lo expuesto en el punto anterior (Si en la coronación del bebé me duele) te ayudará a no desgarrarte.

10. Si hay distocia de hombros, si se atascan
Esta situación se produce cuando la cabecita del bebé ya ha salido, pero los hombros todavía están dentro de tu cuerpo y les cuesta salir. Lo sabrás porque la comadrona que está contigo te lo hará saber, ella conoce las maniobras para sacar los hombros. En tus manos está abrir la pelvis en su espacio inferior (del pubis al coxis): curva un poco la zona lumbar, pon la pelvis hacia delante. Para ayudarte, puedes ponerte el almohadón en el sacro si estás boca-arriba, o presiona con tus puños en el sacro. Es una situación que se puede resolver rápidamente, aunque dé la sensación de urgencia. Confía en tu bebé, en tu comadrona y en ti misma.

Aspectos fundamentales que no debes olvidar en todo el proceso:

  • Estás embarazada, no enferma.
  • Haz lo que desees y puedas hacer.
  • La información es interesante, pero toma la que tú creas que necesitas.
  • Eres una persona adulta con capacidad de informarte y decidir quién y cómo deseas que te acompañen en tu embarazo, parto y postparto.
  • Sólo tú sabes cómo te sientes y qué puedes hacer para estar bien.
  • El dolor localizado en una zona es un aviso de por dónde está tu bebé.
  • Los profesionales estamos capacitados para orientarte en el proceso a nivel técnico, pero tú eres la única persona que estas capacitada para gestionar tu bienestar.
  • La relación mujer-familia y profesionales es comunicación y reparto de responsabilidades.

Anabel Carabantes
Comadrona, sexóloga y coach.

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Anabel Carabantes

AnabelSoy Anabel Carabantes, comadrona titulada por la Universidad Complutense de Madrid en 1984. Mi experiencia en el campo de la crianza y la maternidad se...

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