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En ocasiones, algunos profesionales o las mismas mujeres embarazadas, tienen en consideración adelantar el parto. A veces se programan cesáreas y otras veces se induce el parto. Las fechas no son motivo para inducir o programar una cesárea, tiene que existir una causa médica justificada. Veamos, a continuación, cómo es el proceso de la inducción de un parto.

Parto hospitalEl parto inducido
Para empezar, hemos de saber que existen dos formas de ponerse de parto: la espontánea y la inducida. Todos conocemos cómo se produce un parto espontáneamente: aparecen las contracciones rítmicas y el cuello del útero empieza a dilatarse. Esto ocurre porque los receptores uterinos acogen la oxitocina, responsable de las contracciones. En cambio, el parto inducido es aquel en el que, por varios motivos, se decide provocar las contracciones uterinas para dar inicio a la dilatación, esto es, al parto.

Técnica del parto inducido
Es una maniobra obstétrica que consiste en utilizar oxitocina sintética diluida en un suero y por vía intravenosa para iniciar el parto, siempre de forma controlada mediante una aparato de perfusión. No obstante, y con bastante éxito, desde hace unos 20 años se está recurriendo a las prostaglandinas para ablandar el cuello uterino. En este caso, se coloca un tampón impregnado en prostaglandinas, en la vagina, para ablandar el cuello uterino y facilitar contracciones uterinas, imprescindibles para parir. Las prostaglandinas es el tratamiento de elección cuando el cuello uterino está sin modificar.

¿Qué son las prostaglandinas?
Son sustancias que actúan como hormonas, presentes en el líquido prostático, pero que también la sintetizan los ácidos grasos. De forma natural son segregadas por nuestro organismo, pero en estos casos, se administra un medicamento con esta sustancia con el fin de aumentar el flujo sanguíneo y ablandar los tejidos. Una vez que el cuello uterino se ha ablandado, de forma refleja, se libera oxitocina. De esta manera, empezarán las contracciones y podrá proseguirse el parto.

¿Qué es la oxitocina?
La oxitocina es una hormona segregada por la hipófisis, una glándula situada en el interior de nuestro cerebro y encargada de segregar al torrente sanguíneo diversas hormonas que necesita nuestro organismo para rendir correctamente en cada uno de los procesos biológicos. Los principales estímulos que provocan la liberación de la oxitocina son: la succión del pezón, la estimulación de los genitales y la distensión del cuello uterino. La oxitocina sintética es el tratamiento de elección cuando el cuello uterino ya está blando y ligeramente abierto (modificado). También es importante, un aliado, cuando una vez iniciado el parto no se producen cambios en un periodo de tiempo determinado. Esta situación se denomina estimulación del parto.

¿Cuál es la función de la oxitocina en los trabajos del parto?
La oxitocina actúa sobre todas las vísceras produciendo contracción y relajación y, por lo tanto, es una hormona imprescindible para las funciones corporales (digestión, actividad cardíaca, sexualidad...) . La víscera uterina, cuando aloja a un bebé, cierra sus receptores de oxitocina para que el embarazo se mantenga. Llegado el momento, estos receptores se abren y permiten que la oxitocina haga su efecto de contracción y relajación para parir.

 

¿Cuándo está indicada la inducción?

Según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad (2007) la inducción está indicada en los siguientes casos:

  • cuando el embarazo llega a las 42 semanas y no se ha iniciado el parto.
  • cuando se ha roto la bolsa amniótica y, pasadas 24 horas, no se ha iniciado el parto.

Aliados
El tema de la inducción al parto es un tema muy controvertido, pero al margen de que se haga un abuso (como sucede con la cesárea) de esta técnica, debemos ver como aliados a estos dos fármacos de los que hemos hablado: la oxitocina y las prostaglandinas, en ambos casos sintéticos. Son recursos que están a nuestra disposición, aliados cuando surgen problemas en el trabajo de parto.

Nuestros derechos
Según la ley de autonomía del paciente (2002) tenemos derecho a recibir la información de por qué se decide inducir el parto y, además, que nos den otras opciones, para que nosotras elijamos lo que mejor se ajuste a nuestros deseos. Los profesionales tenemos que escuchar y negociar cómo y cuándo inducir, para que ambos, tanto la mujer que va a parir como el profesional que va a asistir el parto, estén de acuerdo, en un clima de confianza, respeto y seguridad.

Anabel Carabantes
Comadrona, sexóloga y coach

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Anabel Carabantes

AnabelSoy Anabel Carabantes, comadrona titulada por la Universidad Complutense de Madrid en 1984. Mi experiencia en el campo de la crianza y la maternidad se...

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