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Parto - la culminación del embarazo

A pesar de que en bastantes hospitales se mantienen ciertas prácticas que son fruto de una medicalización del embarazo y del parto, en la actualidad muchos profesionales están cambiando de mentalidad.
Poco a poco se está dejando de entender que la cesárea no es una opción de parto, sino una intervención quirúrgica valiosa en multitud de casos, pero evitable en tantos otros.

parto cesareaLa OMS (Organización Mundial de la Salud) considera que las cesáreas no deberían superar el 10-15% de los casos, por lo que muchos hospitales se han propuesto reducir sus tasas de embarazos que acaban en cesárea. El objetivo no es reducir el número porque sí, sino solamente evitar las intervenciones innecesarias como consecuencia de llevar a cabo un buen trabajo médico. Para ello, se han adoptado toda una serie de medidas.

Veamos, a continuación, algunas de ellas:

Reducción de las inducciones en el inicio del parto: sólo se recurre a la inducción en casos de carácter urgente o que implican un riesgo severo para el bebé o la madre.

Atención al parto respetuosa: se tienen muy en cuenta los deseos de la mujer embarazada a través de un plan de parto elaborado previamente o de la comunicación directa en el día del parto con el equipo médico. El nuevo enfoque del que hablamos quiere respetar las necesidades y los deseos de la madre, procurando favorecer un parto fisiológico respetando los ritmos de cada mujer y evitando cualquier intervención o administración de fármacos innecesaria, así como la libre movilidad de la embarazada o el abuso de exploraciones vaginales.

Reducir los partos por cesárea cuando el bebé viene de nalgas: normalmente en España este tipo de partos se resolvían a través de una cesárea. En la actualidad, los profesionales saben que no siempre tiene por qué ser así, ya que determinados ejercicios posturales pueden ayudar al bebé a darse la vuelta. Si esta práctica no funciona, se puede realizar una versión externa y, como último recurso, sin intentar mover el bebé, se puede intentar un parto vaginal de nalgas si el resto de factores lo permiten.

Intentar un parto vaginal siempre que sea posible, aunque la mujer embarazada ya haya pasado por una cesárea previa.

Por último, cabe comentar la innovadora prueba que propone una de las autoridades en el campo del parto humanizado, Michel Odent, el conocido obstetra francés que introdujo por primera vez en un hospital público el llamado parto en el agua para facilitar el trabajo del parto a la madre. Se trata de la prueba del agua, que consiste en que la mujer se sumerja en un baño de agua caliente para dilatar lo suficiente como para que pueda nacer el bebé. El médico la recomienda, sobre todo, en los partos difíciles y lentos, considerando que, si después de dos horas la dilatación sigue estancada, la cesárea se convertirá en la solución para evitar que tanto la madre como el bebé sigan sufriendo.

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