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Parto - la culminación del embarazo

Una de las inquietudes más frecuentes de la embarazada, sobre todo de la primeriza, es el miedo a no saber cuándo empieza el parto. Aunque es normal, es un miedo infundado, puesto que, excepto algunos casos, el cuerpo nos avisa de que algo está sucediendo y tarde o temprano somos conscientes de ello.

 Cuando se aproxima la fecha prevista del nacimiento del bebé, la comadrona o el ginecólogo suelen informar a los futuros papás de cómo son las contracciones que indican la inminencia del parto y otros síntomas que hay que tener en cuenta para acudir al hospital. Sus consejos siempre dependerán de la situación particular de cada mujer, como si se trata de un embarazo de riesgo o si su domicilio está muy alejado del hospital.

¿Cuándo debo llamar a mi ginecólogo o matrona para acudir al hospital?


Los últimos avisos de la llegada del bebé se producen unas semanas, unos días o, a veces, pocas horas antes de que se produzca el parto.
Durante este tiempo, se experimenta un aumento de las contracciones de Braxton Hicks, una mayor presión en la pelvis, una disminución de actividad fetal y la expulsión del tapón mucoso.
Sin embargo, los síntomas que señalan de manera inequívoca que el bebé ya viene son dos: las contracciones rítmicas y la rotura de la bolsa que contiene el líquido amniótico.


Normalmente, casi todas las embarazadas empiezan a tener contracciones regulares antes de romper aguas.
Las primeras contracciones se parecen a las Braxton Hicks, pero a medida que se acerca el parto son más largas, intensas y frecuentes, empezando cada 12 ó 15 minutos y acabando cada 30 segundos.
Sin embargo, en algunas mujeres las contracciones llegan de forma repentina.


En caso contrario, si se desencadena primero la rotura de aguas, significa que el parto está muy cerca.
Si las contracciones no llegan por sí solas en las horas posteriores, se provocará el parto, puesto que la criatura correría peligro al no disponer del líquido amniótico que lo protegía de los gérmenes.
Cuando se rompe el saco amniótico repleto del fluido que envuelve al bebé, el líquido se expulsa por la vagina. Éste, es uno de los síntomas más inminentes para acudir con premura al hospital, sobre todo si el color es verdoso o muy oscuro, lo que puede indicar sufrimiento fetal.


A veces se experimenta un "falso parto", cuando las contracciones Braxton Hicks son muy dolorosas y se suceden cada 10 ó 20 minutos. Se trata de una falsa alarma, ya que las contracciones no son ni más largas, ni más intensas, sin provocar nunca la progresiva dilatación del cuello del útero. Para aliviar el dolor, puede ser eficaz un baño o un masaje. Hay que tener en cuenta que estas molestias pueden ser irregulares y durar dos o tres días antes del parto.


Si no se preven complicaciones, la embarazada deberá esperar en casa a que las contracciones duren aproximadamente un minuto cada una y empiecen cada cinco minutos, durante más o menos una hora, si es el primer hijo, y cada 10, si ya se ha dado a luz.
Aunque no estemos muy seguros, no hay que vacilar lo más mínimo para llamar a la comadrona o para acudir al hospital.
Todos los profesionales que trabajan en partos son conscientes de que, en ocasiones, es complicado medir las contracciones o saber si existe algún problema. Por este motivo, ante la duda, siempre es mejor ponerse en manos de los especialistas, quienes decidirán si el parto es inminente o no.
Para ello, valorarán con un examen vaginal la dilatación y con un monitor calcularán las contracciones y el estado fetal del bebé.

 


¿Cuándo es urgente acudir al hospital?


Aunque el embarazo haya ido bien, los siguientes síntomas serán tenidos en cuenta para ponerte en manos de tu comadrona o ginecólogo.
-Tras romper aguas, sobre todo si el líquido amniótico es de color amarillo, marrón o verdoso, ya que ello indica la presencia de meconio (las primeras heces del bebé), lo que puede suponer cierto sufrimiento fetal, sobre todo si hay sangre.
-Apreciar un gran descenso de actividad en el feto.
-Sangrado vaginal, intenso y constante dolor abdominal acompañado o no de fiebre.
-Contracciones antes de la semana 37.
-Persistentes dolores de cabeza con problemas de visión, grandes molestias en la parte alta del abdomen, una hinchazón anormal, o cualquier otro síntoma de preeclampsia (tensión alta)

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