Todo maternidad - La red social de la maternidad. Todo sobre la embarazo, posparto y crianza



Cuando un bebé nace, su capacidad visual es 40 veces inferior a la de un adulto. Ello significa que debe aprender a ver, pero no sólo con sus ojos, también con su cerebro. Así se explica que si un bebé nace con cataratas y no es tratado antes de los 3 años, inevitablemente estará condenado a la ceguera. Esto se debe a que, por mucho que lo operen después, su cerebro será incapaz de crear las conexiones necesarias para interpretar la información que le llega a través de los ojos. En definitiva, no sabrá ver.

Bebe vistaEn efecto, la vista del bebé aún no está desarrollada, no distingue los colores y, si le tapamos un ojo, con el otro no ve nada, porque su cerebro, de momento, sólo está preparado para ver cuando los dos ojos se encuentran abiertos.
Entre los dos y los cuatro meses, el bebé ha ganado agudeza visual, pues ya puede reconocer los colores y las formas. A los seis meses, el bebé es capaz de enfocar la vista hacia todos los objetos, pudiendo distinguir entre lo que está cerca de lo que está lejos. Cuando el bebé crezca y cumpla cuatro años, su capacidad visual será casi como la de un adulto, aunque no será hasta los siete que podremos decir que su vista es la misma que la de un adulto. Sólo a partir de esta edad, los niños son capaces de calcular la velocidad de un coche que se acerca.

¿Qué podemos hacer para estimular su agudeza visual?

Primero y ante todo, deberemos respetar el ritmo de cada bebé y su disposición para seguir nuestras propuestas, puesto que la sobreestimulación perjudica seriamente el aprendizaje del bebé, ya que lo puede poner nervioso y llegarlo a desmotivar para futuras ocasiones. Por ejemplo, hacia el tercer mes de vida al bebé le encantará quedarse mirando sus propias manitas. No lo molestes, está aprendiendo a enfocar lo que está cerca, descubriendo las leyes de la causa-efecto (al mover un dedo y al detenerlo) y adquiriendo conciencia de su cuerpo. Esto nos demuestra que, en condiciones normales y favorables, el bebé siempre está estableciendo conexiones entre sus neuronas y que nuestra intromisión ante su aprendizaje debe ser discreta.
La función del adulto debe limitarse a ofrecer al bebé un entorno adecuado a su edad para que llegue por sí solo a establecer relaciones, protegiendo, eso sí, su mirada de lo que no le conviene. Partiendo de esta base, puedes inspirarte en los siguientes juegos, aunque es muy posible que algunos de ellos ya los hayas puesto en práctica con tu bebé de forma totalmente improvisada.

- Acerca y aleja de la vista del bebé un juguete para que lo alcance. Le llevará meses conseguir atrapar al muñeco, pues deberá aprender a calcular la distancia a la que tienen que mover la mano y a cerrarla para alcanzarlo. Al principio, le puedes acercar el juguete para que lo toque y se ponga contento... De esta manera, no sólo trabaja la vista, también aprende a coordinar ojo y mano.

- Muestra al bebé figuras contrastadas. Puedes construirle un móvil para su cuna o parque con láminas vistosas de caras humanas, figuras geométricas... También puedes poner a su disposición objetos con contrastes, una pelota roja y otra verde; un trozo de tela suave y otro rugoso... La idea es que los toque, los mire, los huela... es decir, que le entren por todos sus cinco sentidos, tomando algunas precauciones cuando el bebé es muy pequeño. Al principio, el bebé no distingue los colores pero sí diferencia los contrastes, claro-oscuro... Cuando cumpla 3 meses, ya los distinguirá, pero se sentirá atraído por los más vivos, como el color rojo.

- Pinturas al agua: cuando sea más mayorcito, puedes poner al alcance del bebé distintos colores. La idea es que el bebé los manipule libremente y que los mezcle entre ellos. Con el tiempo y si es una actividad que se repite, el bebé extraerá sus propias conclusiones de todas las observaciones que habrá ido haciendo.

- Coordinar dos sentidos, la vista y el oído con un sonajero o cualquier objeto que al agitarlo suene. Agita el sonajero y desplázalo para que el bebé lo siga con la vista. En poco tiempo, este reto estará superado, cuando sea capaz de seguirte con la mirada cuando le hablas.

- Todo bebé se siente atraído por los rostros humanos, sobre todo por el de los papás o hermanitos. El mejor estímulo visual para el bebé es poder mirar sus caras queridas mientras le susurran palabras dulces o divertidas. Sentirse mirado y protegido, además, será la base para un buen apego del bebé. Aprovecha cualquier momento para mirar a los ojos de tu bebé, mientras está mamando, mientras está sentadito en tu regazo... Al principio, sitúa tu cara a un palmo y medio de la suya, ya que es la distancia a la que el bebé puede enfocar bien cuando es muy pequeño.

Tienes que estar registrado para realizar comentariors. Date de alta