Todo maternidad - La red social de la maternidad. Todo sobre la embarazo, posparto y crianza



El cuerpo del bebé se gesta dentro del cuerpo de la madre y se alimenta de su sangre. Al nacer se separa de la madre y comienza a funcionar en forma independiente.

Esta separación es solo en el cuerpo físico, el cuerpo emocional sigue unido a la madre, ya que el bebé no es solo materia, también es cuerpo emocional, espiritual.

Separacion emocionalEl bebé y la mamá están fusionados y forman parte del mismo entorno emocional. Al no haber comenzado el desarrollo del intelecto, el bebé conserva sus capacidades intuitivas y todo lo que la madre siente, recuerda, le preocupa, rechaza,... el bebé lo vive como propio, sobre todo lo que no puede reconocer, aceptar y ha relegado a la sombra.

Los niños son seres fusionales, se relacionan fusionalmente, al principio con la madre y a medida que crecen crean lazos de fusión con las personas que lo rodean, padre, hermanos, personas que lo cuidan. El bebé és en la medida en que se fusiona con lo que lo rodea, tanto con las personas que se comunican con él como con los objetos.

Pero los niños dan "el gran salto" alrededor de los dos años, incluso dos años y medio. En este período inician naturalmente su lenta separación emocional. ¿Qué es lo que sucede en esta etapa? Comienza el desarrollo del lenguaje verbal. AL principio se nombran a así mismos por su nombre en tercera persona del singular: "Matías quiere agua". Dentro de la vivencia de la fusión emocional está diciendo que Matías y mamá quieren agua, porque son dos en uno.

Finalmente un buen día amanecen diciendo "yo": "Yo quiero agua". Este es el punto de partida del camino de separación emocional hacia la construcción del "yo soy", que finaliza en la adolescencia.

Como pueden constatar, este pasaje de la fusión a la separación requiere en el sr humano largos 13 ó 14 años, según cada individuo. ¿Cómo los sabemos? Solo observando a los niños y tomando en cuenta como influyen en ellos las situaciones emocionales de sus padres.

A modo de curiosidad, pensemos en los niños de un año o de 18 meses que, al mirar una foto de ellos mismos, suelen exclamar: "¡Mamá!". Porque ellos y mamá son uno solo.

Llegar a los dos años y organizar el pensamiento de sí mismo separado de los otros corresponde a un desarrollo importantísimo en la estructura psíquica del niños. No nos referimos sólo a la adquisición del lenguaje verbal, sino a toda una concepción de sí mismo como ser separado, capaz de interactuar con los otros.

Ya la emoción, la completa con la mamá, deja de ser tan absoluta. Pierde definitivamente lo paradisíaco, ya que a través de la fusión con la madre los bebés se sienten unidos al Universo. Tal vez los adultos no deberíamos olvidar que todo somos Uno.

Laura Gutman

La fusión emocional va diminuyendo a medida que el niño madura psíquica y emocionalmente. Los niños exigidos a grandes separaciones emocionales permanecerán más tiempo fusionados.

Tienes que estar registrado para realizar comentariors. Date de alta