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Se acerca el invierno y muchos padres se sienten agobiados ante la falta de recursos para mantener entretenidos en casa a sus hijos. Pues bien, además de películas con palomitas, sesiones de plastilina y manualidades varias, también podemos contar cuentos. De hecho, esta época parece que es la más indicada para el cuento, bien abrigados, con alguna fuente de calor que nos reconforte... Así entran más ganas de dejarse llevar por la imaginación y el poder de la palabra.

CrianzaDesde aquí os animamos a contar cuentos, sin la necesidad de esperar a que llegue la noche. Cualquier momento es bueno, pero las tardes lluviosas de viento y frío son las mejores. Además, no hace falta ser un gran cuentacuentos para que nuestro hijo se interese por las historias contadas o leídas. En Todomaternidad te explicamos cuáles son las claves más sencillas para disfrutar de un acto tan cotidiano, pero a su vez tan enriquecedor, como es contar un cuento.

Si desde pequeños hemos establecido un correcto patrón comunicativo (le hemos hablado, le hemos cantado nanas...) y, además, hemos favorecido distintos tipos de experiencias narrativas (pequeñas representaciones teatrales, sesiones de cuentacuentos, libros y dibujos animados para su edad), el niño será todo oídos cuando le queramos explicar un cuento. Sin embargo, a la hora de contar un cuento, no sólo es básico que el niño se muestre solícito, sino que nosotros también debemos mostrarnos predispuestos a pasar un buen rato. Tener en cuenta ciertos consejos nos ayudará a sacar mayor partido de esta experiencia:

  • Cuando le contamos un cuento a nuestro hijo, le debemos poner ganas. Los niños saben mucho de comunicación no verbal y, aunque nosotros no lo digamos, nuestra cara y nuestra manera de contar puede comunicar hastío, aburrimiento, cansancio...
  • Hacer que el pequeño se meta en la historia a través de nuestra expresividad. Los cambios de voz, los silencios oportunos, los gestos bien mesurados, la voz persuasiva... todo ello ayudará a que el niño viva la historia y la pueda imaginar, apoyándose también en el recuerdo (si ya conoce el cuento), en las imágenes (si es un libro con ilustraciones) o en su propia imaginación.
  • Antes de empezar, conviene crear un ambiente tranquilo y silencioso para favorecer la concentración. Se ha de tener presente que, sin un mínimo de atención, el niño no podrá identificarse con los personajes y, al final, acabará aburriéndose.
  • Hacer una buena elección y pensar si disponemos de mucho o poco tiempo. Hay que escoger el cuento en función de las capacidades y necesidades del niño. No obstante, también es bueno darle a elegir entre varios cuentos e, incluso, solicitar su ayuda para recordar alguno que él conozca muy bien.

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