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A veces traer un bebé al mundo no es tan fácil... y otras veces, queremos planificarlo para que todo salga tan bien como sea posible. En Todomaternidad te damos las claves para concebir a vuestro pequeño.

Preparar nuestro cuerpo

Si no seguimos un estilo de vida saludable, deberemos empezar a tomar cartas en el asunto. Por lo menos tres meses antes de empezar a buscar a nuestro bebé hemos de abandonar ciertos hábitos:

  • dejar de trasnochar y establecer ciertas rutinas para el descanso
  • dejar de fumar, pues el tabaco aumenta las posibilidades de abortar, de dañar la placenta o de sufrir cualquier tipo de anomalía fetal.
  • evitar el humo
  • dejar el alcohol, pues puede producir retraso mental, anomalías en el crecimiento y malformaciones
  • dejar cualquier tipo de droga
  • abandonar progresivamente las bebidas con cafeína
  • mantener el estrés a raya y ser positivos para no obsesionarse con el embarazo.

 

ConcepciónComer bien

Una dieta mediterránea proporciona todos los nutrientes para estar sanos y para encontrarnos en un nivel óptimo para la concepción. Se trata de que la pareja coma de todo y no abuse de las grasas, los dulces, los alimentos precocinados o la carne roja. Entre los alimentos más recomendados para concebir y para que la calidad del esperma sea óptima, los especialistas destacan las virtudes de los siguientes alimentos:

  • las verduras de hoja verde como el brécol o la espinaca por ser ricas en ácido fólico
  • el tomate
  • algunas frutas como el melón, la sandía, los arándanos o la naranja
  • los cereales y el pan integral
  • las semillas de calabaza y los frutos secos como las almendras o las nueces
  • el marisco y el pescado como el salmón o las sardinas
  • el pollo
  • los lácteos

El peso

Es importante que la mamá llegue al embarazo con un peso normal, ya que tan malo es estar demasiado delgada como tener sobrepeso. En el primer caso, si hay un déficit nutricional existe el riesgo de no aportar la suficiente energía al bebé para madurar progresivamente. En el segundo caso, los bebés cuyos padres sufren sobrepeso u obesidad tienen más probabilidad de sufrir diabetes y las mismas mamás, de desarrollar diabetes gestacional o presión arterial alta. En ambos casos, sufrir estos trastornos podría complicar el embarazo, el bienestar del bebé y el momento del parto.

Actividad física

Para mantener un peso normal, tendremos que adecuarnos a una dieta que nos aporte todos los nutrientes necesarios y acostumbrarnos a realizar algún tipo de ejercicio físico, si no practicamos ninguno de forma habitual. Si la mamá está en forma antes de concebir al bebé, le será más fácil mantenerse activa a lo largo del embarazo. Además, es sabido que el ejercicio beneficia nuestro estado de ánimo y nuestra autoestima, nos aporta más energía y reduce el estrés. Todo ello juega a nuestro favor si buscamos un bebé. Para estar sanos, con 30 minutos de ejercicio moderado y a diario bastará. Si necesitamos adelgazar, deberíamos buscar ayuda especializada.

Los papás también cuentan y deberían saber que el ejercicio intenso (más de 300 km a la semana de correr) o el de deportista de élite (cinco horas de entreno diario) actúa en su contra, pues se produce un sobrecalentamiento del esperma, similar al que puede producir vestir prendas demasiado ajustadas o mantener el ordenador sobre el regazo demasiado tiempo.

El ácido fólico

Aunque una dieta variada y equilibrada debería aportar los niveles requeridos de este tipo de vitamina, en general, su ingesta por vía alimenticia es insuficiente. Por ello, la mayoría de especialistas recomiendan una suplementación de ácido fólico tres meses antes de la concepción y mantenerla el primer trimestre del embarazo. Si creemos que nuestra dieta es muy completa, debemos saber que el exceso de ácido fólico no compromete nuestra salud, ya que, al ser una vitamina hidrosoluble, el exceso será eliminado por la orina. La dosis que se recomienda es de 400 microgramos al día y de 600 cuando empieza el embarazo. Esta suplementación reduce en un 70 % el riesgo de anomalías del cerebro y la médula espinal en el bebé, conocidos como defectos del tubo neural.

Consulta médica pre-concepción

No es fundamental, pero puede ayudar, como la ingesta del ácido fólico, unos tres meses antes de empezar a buscar a nuestro bebé. El ginecólogo valorará tu estado físico y tu historial clínico para detectar posibles riesgos. Si tienes más de 35 años o tu pareja o tú contáis con familiares con enfermedades genéticas, como síndrome de Down o consanguinidad, vuestro médico os puede recomendar asesoramiento genético con el fin de detectar con tiempo ciertos trastornos.

En esta consulta pueden pedirte una analítica de sangre para comprobar los niveles de hierro, de glucosa ... y un análisis de orina para descartar infecciones urinarias. Un examen pélvico también servirá para detectar posibles infecciones vaginales.

Si estás tomando algún medicamento, siguiendo un tratamiento homeopático o sueles tomar preparados de hierbas, coméntaselo a tu médico. Muchos medicamentos, naturales o no, están contraindicados para las embarazadas porque pueden provocar un desarrollo anormal de las células previas a la formación del feto.

El ciclo de ovulación

Es importante tener en cuenta el ciclo de ovulación para encontrar los días más fértiles. Existen métodos distintos para saber exactamente cuál es el mejor día para la concepción, pero en un principio basta con aprovechar los días en que ovulamos o los días previos. ¿Cómo lo sabemos? Durante los días de ovulación, segregamos lo que se llama moco cervical, una sustancia diferente al flujo porque no se diluye en agua, y con una textura similar a la clara de un huevo, resbaladiza y viscosa.

¿Qué tiene de especial este momento de nuestro ciclo? El moco cervical proporciona el mejor de los conductos para que los espermatozoides se desplacen fácilmente y para que sobrevivan hasta cinco días en nuestro interior, esperando a que baje un óvulo por las trompas de Falopio. Por eso es posible que la concepción se produzca días posteriores al coito, porque los espermatozoides siguen vivos.

¿Qué ocurre los días previos a la bajada de este moco cervical? Se produce lo que se llama síntomas de la ovulación, leves molestias en la zona abdominal que se pueden dar también cuando menstruamos.

Manos a la obra

Aprovechando estos días más fértiles, podemos facilitar que el esperma llegue al cuello del útero. ¿Cómo? Optemos por posturas que favorezcan una penetración más profunda (mujer abajo y hombre arriba; hombre detrás o encima; acostados de lado, el hombre detrás de la mujer). Aunque no está científicamente probado, tras la eyaculación, se recomienda esperar unos minutos estirada o incluso con un cojín bajo la pelvis para facilitar que los espermatozoides lleguen al fondo de la vagina y puedan empezar la búsqueda del óvulo.

Hay muchos mitos sobre la calidad del esperma. Se suele pensar que si se quiere concebir, lo mejor es espaciar unos tres días las relaciones sexuales para acumular grandes cantidades de esperma. Sin embargo, un estudio reciente ha observado que, si bien es cierto que cuantas más eyaculaciones se tienen, menor cantidad de esperma se expulsa, los defectos cromosómicos pueden aumentar cuando el hombre no ha eyaculado durante tres días.

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