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La diabetes, tanto la gestacional como la previa al embarazo, no es peligrosa ni para la madre ni para el bebé, siempre y cuando esté bien controlada. No obstante, está estudiado que alrededor de un 60% de las embarazadas que han sufrido diabetes gestacional, se convertirán con el paso de los años en verdaderas diabéticas. Asimismo, los bebés de estas madres tienen un discreto riesgo de desarrollar diabetes mellitus (controlable con dieta, ejercicio y/o antidiabéticos orales) en comparación con los hijos de las gestantes normales. Por lo que se refiere a las hijas de las mujeres con diabetes gestacional, también podrían sufrir esta patología en sus propios embarazos.

Cuando no se controla bien la diabetes gestacional, existe un exceso de azúcar circulando por la sangre de la embarazada que llega a penetrar en el Embarazo diabetesflujo sanguíneo del bebé. En este caso, potencialmente los problemas podrían ser graves.

A continuación, enumeraremos las medidas básicas para tratar la diabetes gestacional. Con todo, siempre deberá ser un equipo de profesionales quien determine exactamente el tratamiento a seguir por la embarazada.

-Dieta: un especialista debe asesorar a la embarazada para alimentarse según un plan específico de alimentación atendiendo a su actividad física, sus gustos, su altura y su peso. Normalmente, los cambios en la dieta pasan por un reajuste de las cantidades ingeridas tanto de los carbohidratos como de la fruta, así como la eliminación de los dulces de la dieta. Además, se recomienda comer seis veces bien repartidas a lo largo del día y escrupulosamente planificadas para que la embarazada no sufra alteraciones graves de sus niveles de azúcar. Así, por ejemplo, será preciso que antes de acostarse, la embarazada tome un ligero tentempié (un vaso de leche y unas tres o cuatro galletas sencillas puede bastar) para evitar una posible bajada de azúcar. También se suele aconsejar que el primer plato de la cena y la comida sea un plato de verdura, ya que este tipo de alimento ayuda a que la glucosa no haga "picos".

-Ejercicio moderado. En un embarazo normal es sano practicar algún ejercicio, pero en un embarazo con diabetes gestacional, el ejercicio se convierte en una valiosa herramienta para ayudar al organismo de la embarazada a procesar la glucosa. Caminar a buen paso o nadar cada día una media hora, y mantenerse activa tras las comidas, suele ser una buena ayuda. Sin embargo, si el embarazo es múltiple o existe algún factor de riesgo, la comadrona y el ginecólogo determinarán si es realmente necesario el ejercicio.

-Control de la glucosa con un medidor de glucosa y registro riguroso de los niveles de azúcar antes y después de cada comida.

-Control de la orina. Es posible que la embarazada con diabetes gestacional deba controlar también su orina a través de un sencillo análisis de orina cada mañana tras el primer pipí con unas tiras reactivas. En este caso, se pretende controlar la cetona, una substancia tóxica para el bebé en cantidades altas y continuadas. Por ello, conviene que la embarazada no deje pasar más de ocho horas sin comer.

-Medicación: sólo se produce en los casos graves, ya que en la mayoría de embarazadas con diabetes gestacional, la alimentación adecuada y el ejercicio mantienen controlados los niveles de azúcar. La insulina, inocua para el bebé, se puede administrar a través de inyecciones y cada vez es más habitual la medicación oral a través de gliburida.

 

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