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A lo largo de los nueve meses del embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta múltiples cambios a causa de una adaptación para satisfacer las necesidades del bebé. Las molestas hemorroides son una de las consecuencias de estos cambios, normalmente ligadas al estreñimiento, un trastorno habitual entre las embarazadas. En Todomaternidad te explicamos en qué consisten y cómo aliviarlas.

Problemas embarazo¿Qué son las hemorroides y por qué aparecen?

Son inflamaciones o dilataciones de las venas del recto. El factor hereditario, la obesidad, el estreñimiento o la diarrea, así como el tipo de trabajo que realicemos, son algunos de los motivos por los cuales puede aparecer este molesto trastorno. En el embarazo, las hemorroides se deben a las siguientes causas:

  • El peso del bebé sobre la vena cava provoca que la sangre que va de regreso al corazón vaya más lenta, lo que puede implicar la aparición de varices en piernas, vulva o, en este caso, en la zona rectal.
  • Aumento de presión en las venas rectales.
  • El estreñimiento, que favorece la dilatación de las venas del ano.
  • La liberación de progesterona propia del embarazo relaja las paredes de las venas y, a su vez, esto favorece la dilatación de las hemorroides.

 

¿Cuándo es más habitual que surjan?

El tercer trimestre es el momento en el que suelen aparecer las hemorroides a causa, sobre todo, del incremento de peso. Sin embargo, si la embarazada ya las tenía antes de quedarse en estado, a lo largo de la gestación se irán agravando, si no toma ciertas medidas preventivas. Además, se ha de tener presente que, tras los pujos de la fase expulsiva del parto, también pueden aparecer o agravarse.

¿Cómo las podemos evitar o aliviar?

  • Aumentando la ingesta de alimentos con fibra, como cereales integrales o kiwis en ayunas, ya que las hemorroides suelen asociarse al estreñimiento.
  • Bebiendo dos litros de agua al día.
  • Realizando ejercicio moderado para favorecer la circulación.
  • Acudiendo al baño en cuanto sintamos ganas, puesto que cualquier retención aumenta la presión en la zona rectal y empeora o favorece la aparición de hemorroides.
  • Comprimiendo la hemorroide hacia adentro, en caso de que estén fuera.
  • Estimulando la circulación de la zona rectal, para lo cual los ejercicios de Kegel son ideales.
  • Evitando estar en la misma postura más de dos horas, así como estar sentadas o de pie demasiado tiempo.
  • Intentando alternar momentos de reposo con paseos, aunque éstos sean breves.
  • Tumbándonos sobre el lado izquierdo para favorecer el retorno venoso.
  • Aplicando hielo envuelto en un paño 2 ó 3 veces al día.
  • Dándonos baños templados en la zona rectal unos 10 ó 15 minutos al día.
  • Utilizando toallitas higiénicas con loción hidratante en vez de papel higiénico.
  • Hidratando con una crema la zona rectal.

 

¿Es necesario medicarse?

A veces las hemorroides pueden resultar muy dolorosas, por lo que habrá que consultar a nuestra comadrona o ginecóloga qué medidas debemos adoptar. En el mercado existen muchas pomadas para aliviarlas, siendo las homeopáticas y naturales las más recomendadas para no hacer daño al feto.

 

¿Es normal que sangren?

Ir al baño se puede convertir en una auténtica tortura, sobre todo cuando se producen pequeños sangrados. Por este motivo, es crucial evitar el estreñimiento y seguir todas las recomendaciones citadas.

 

¿Desaparecen tras el parto?

Si las hemorroides han aparecido en el embarazo, puede ser que en el parto empeoren, y, además, hay que saber que no siempre desaparecen del todo, aunque sí pueden retroceder. Para ello, hay que favorecer el buen funcionamiento intestinal a través de la ingesta de alimentos ricos en fibra, como son la fruta o la verdura, y mantener una hidratación óptima (dos litros de agua al día).

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